Problemas { Familia }

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Problemas { Familia }

Mensaje por Maria G. Di Angelo el Miér Mar 23, 2016 8:04 pm

Hades Constantin Di Angelo escribió:[justificar]Era una costumbre que en cada festival de las flores los Di Angelos llevaran a sus hijos para convivir en familia, esta vez como ya eran bastante más independientes que los años anteriores decidió dejarlos andar a sus anchas después de darles algo de dinero para que se divirtieran y compraran algo de su agrado. Hades anduvo un rato con cada uno, quizá hayan sido unos diez minutos por cabeza, incluyendo a su esposa, pero se estaban divirtiendo tanto que decidió ir a caminar solo. Como siempre iba acompañado de su espíritu, ese que siempre le seguía a todas partes, de hecho asignó uno para cada miembro de su familia, que podían vigilarles desde muy cerca o lejos, dependiendo de la comodidad de cada quien, a estas alturas era posible que quizá incluso ignoraran la presencia de dichos fantasmas. Estaba tan acostumbrado a la tranquilidad de Little Hangleton que le resultó desconcertante lo que sucedió a continuación. Lo único que supo era que de repente el viento dejó de soplar en la dirección que lo hacía. Hades se giró de pronto en la dirección de donde provenía el aire y permaneció observando a la nada hasta que su espíritu, se acercó a el, colocó su lomo debajo de su mano como cualquier gato común y corriente en busca de caricias -cosa que se veía rara, dado que era un león- y continuó caminando; El hombre decidió seguirlo, era lo lógico, ya que siempre le indicaba cosas fuera de lo común. En un momento determinando se quedó de pie y Hades tuvo el impulso de detenerse. Sentía algo frente a el, como un fantasma que no podía ver ni percibir, se sentía como una presencia, más estaba seguro de que no lo era. Alargó la mano y esta topó con una superficie sólida. No estaba seguro de que se trataba, pero lo mejor era que reuniera a su familia, por lo que envió a su espíritu, Matamune, en busca de cada uno de ellos para que les indicara el punto de reunión, mientras tanto se dedicó a explorar la longitud de la "pared".[/justificar]

Maria G. Di Angelo escribió:Benedict, el espíritu que solía ayudarme a controlar los movimientos de mis hijos, me hace compañía por el festival en cuanto mi esposo se va por su lado. No solía ser inusual que nos separáramos pues ambos teníamos espíritus independientes que se conectaban en ciertos momentos. Aún así me siento nerviosa cuando aparece Matamune, nunca venía directamente conmigo a menos que ocurriera algo malo, y así es. Le pido a Ben que busque a mis hijos y se asegure que estén bien, pues Matamune solo se limitaría a dar el mensaje de Hades. Mientras tanto intento desaparecerme sin éxito, por lo que camino al punto de encuentro. La granja no se encuentra muy lejos de donde yo estaba, por lo que llego pronto y suspiro al ver a Hades tocando el aire. - ¿Qué ocurre? - le pido con mi acento natal, que suele salir cuando estoy nerviosa. Camino demasiado rápido y choco con algo que no se puede ver, suelto una expresión de dolor y me toco la nariz, que comienza a sangrar. La barrera es más fuerte y dura de lo que "aparenta" dentro de su invisibilidad.

John Constantine Di Angelo escribió:[justificar]Hace mucho tiempo también sucedió algo fuera de lo normal en el mundo, fue bastante divertido esa temporada pero al principio fue preocupante, nuestra familia se había separado y todo el asunto, al inicio me preocupé por los más jóvenes, después de todo son los más pequeños, pero al final fue una buena anécdota y aquí empieza la historia. Estábamos en el festival de flores, la familia completa, y nuestro padre nos había dejado dinero para recorrer a donde quisiéramos y nos dispersamos con el cuidado de su ya habitual espíritu para comunicarnos mutuamente, todos tenían uno menos yo, yo prefería la tranquilidad y tenía a mis propios amigos fantasmas chismosos, una larga cadena de fantasmas que se comunican entre sí para darme la información que quiero si es que la quiero, aunque siempre tenía uno bien de lejos mío, solo para vigilar.

En medio de un paseo el espíritu de mi padre, bueno uno de los tantos, me informó de una reunión y se fue a avisar a los demás o algo así, suspiré sin saber que pasaba en mi mente nunca se imaginó nada raro de hecho, pero me acerqué al punto de reunión y en eso veo a mi madre chocar contra una pared invisible, o algo así porque había sangre en ella y en la pared, me detuve un momento ahí a ver eso que pasó y luego fue que me acerqué a ellos, los miré a ambos y les saludé observando esa pared, al primer toque sentí una descarga, pero después se sentía templado como una pared normal de vidrio pero no con la frialdad de una, como una ambientada, miré a ambos y les hice una seña de saludo y pregunté "¿qué es lo que pasa aquí?"
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Kalini Z. Jankowski escribió:[justificar]John me había dicho que nos viéramos en el festival de Little Hangleton, así que ahí estaba. Lo había encontrado por el pueblo que, por cierto, estaba muy bonito decorado. Todo colorido, había mucha gente y muchas cosas y actividades. En cierto momento nos encontrábamos a la entrada de una tienda de recuerdos y quise entrar, él venía conmigo pero terminó diciéndome que tenía que irse a no sé dónde. Le dije que lo alcanzaría después y me quedé para comprar algunas cosas en el local. Cuando salí emprendí el camino hacia la granja vieja, manejándome fácilmente porque ya conocía el lugar... sobre todo porque había venido a la casa de la familia de Sasha unas cuantas veces.

Mientras caminaba comencé a ver que algunas personas golpeaban el aire, o gritaban nombres de algún ser querido para ellos. Primero no comprendía nada, y le pregunté a alguien que estaba por allí con cara de asustado y me dijo que había una pared invisible. Se me ocurrió que era un hechizo de algún gracioso o algo así y no le di importancia, pero me acerqué al borde esta «pared» para tocarla... y se sentía muy sólida. Deseé tener una escoba voladora para ver hasta dónde llegaba o algo. Continué mi camino entre toda la gente hasta visualizar a John, que no estaba solo. Quería caminar en diagonal para acercarme pero la barrera lo impedía así que seguí bordeándola.
―¡John!― llamé para hacerle saber que estaba ahí, sin animarme a acercarme los escasos metros que faltaban adonde estaba con quienes reconocí como sus padres, y mis profesores. Me di cuenta que él estaba del otro lado de la barrera invisible, y la cosa pasó de ser extraña a darme un poco de miedo. Una broma de mal gusto, sí, esto tenía que desaparecer en poco tiempo.
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Bianca M. Di Angelo escribió:[justificar].- Vamos Enzo, no te quedes parado allí.- la joven quería avanzar por el festival, todo era colorido y le llamaba la atención, pensaba en qué cosas comprar, tal vez algún recuerdo o algún dulce sabroso, pero se sentía indefensa sin tener aquel gato blanco y negro a su lado. El animal, espíritu-animal, más bien, se había quedado observando la nada de un momento a otro; y aquello no es cosa rara, todos los gatos solían hacer eso, incluso los muertos, pero Enzo estaba rígido viendo el lugar por donde se habían separado de los padres y hermanos de Bianca.- ¿Enzo? - avanzó cuidadosamente hasta él, mirando a su alrededor, de pronto se comenzó a dar cuenta que comenzaba a haber un atmósfera intranquila, ya no todo era risas y bulla del festival, sino que había gente que se comenzaba a reunir y entablar murmullos preocupados.- será mejor que busquemos a mamá y papá.- susurró al gato mientras comenzaba a caminar con paso rápido, no se veía raro aquello, todos estaban en lo suyo y había tanta gente como para que notaran que hablaba "sola". Enzo corría frente a ella, bastante parecido a un patronus pero en realidad era una forma propia de protección que su padre había ideado, estar conectados mediante espíritus protectores, o así lo entendía la pálida chica.

De pronto comenzaba a ver gente corriendo en la misma dirección que ella, se notaban preocupados, una mezcla de muggles y de magos (éstos, notándose por su vestimenta un poco... peculiar), se contagiaban el miedo y la desesperación. La joven paró un minuto, se había distraído y no veía a su gato, pero él siempre aparecía una vez más cerca de ella, calmándola.- ¿qué demonios está sucediendo..?- en eso aparece un león, ¿qué fuera de lugar, no?, el espíritu de su padre le indicaba que debía dirigirse a un punto de reunión, y sin dudarlo comenzó a correr.

Notó el gran porte de su padre a lo lejos, y yendo hasta él, vio a su madre con sangre en su rostro.- ¡Mamá!- preocupada por un inminente ataque hacía ella, corrió hasta que notó a la gente tocando algo invisible, algo que justamente parecía separar a sus padres.- ¿qué está ocurriendo, papá? - preguntó mientras repetía el movimiento de las demás personas y tocaba una pared helada y transparente.- ¿estás bien mamá? ¿dónde esta Nico?- al otro lado de Hades di Angelo se encontraba John, con curiosidad en su rostro y frente a él, pero a muchos metros, del otro lado de la "pared" estaba la rubia con la que pasaba mucho tiempo su hermano, la oía gritar su nombre.- ¿qué es esto, un juego del festival? ¿un encantamiento?.- para Bianca, algo verdaderamente imposible, era que sus padres no supieran algo.. ambos eran un ejemplo para ella, siendo los jefes de dos de las casas en Hogwarts. Comenzó a caminar lentamente para ver si se cortaba en algún instante aquella sólida separación, pero no parecía haber ningún quiebre.[/justificar]

Sybill Aretha Di Angelo escribió:[size=120]Merodear es para mí lo mismo que cazar para un lobo. Una necesidad, algo que se hace en automático, como el instinto de un animal, por grotesco y falto de sentido que suene. Estoy tan familiarizada con dejar que las horas se escurran entre mis dedos, observando todo y nada, riendo por lo que sea y siempre deambulando en busca de cualquier momento hilarante; sintiendo que he hecho mucho cuando en realidad no ha sucedido nada. Supongo que se me da bien, y por alguna razón parece hacerme sensible a los cambios en el ambiente, quizá porque estoy siempre esperando que algo pase . Podría llamarse sexto, séptimo u hasta octavo sentido, pero no es más que mi percepción, y por extraño que esto me resulte, siempre pongo atención a las cosas menos normales.
En el momento en que mis dientes muerden el hielo la piel se me enchina y sé que no se debe al frío. Mientras paso la lengua por mi labio inferior y dejo que el trozo de paleta acabe de deshacerse en el interior de mi boca, aparto la vista del amigo que está conmigo y miro por encima del hombro, girando la cabeza muy despacio, observando a la gente que sigue como si nada hubiera sucedido, y que poco a poco va alterándose. El volumen de las voces sube, al principio lentamente, hasta que de un momento a otro resulta imposible no darse cuenta del imperante ambiente de inquietud que los gobierna. Antes de un minuto tengo frente a mí al mensajero de Hades, cuyas palabras agregan poco a la intriga que ya siento, así que me despido sin prestar mucha atención y camino hasta el lugar que me indicaron. A lo lejos veo a la familia de mi hermano; juntos, podría decirse, pero algo extraño sucede, y mientras la curiosidad me consume no puedo evitar aflojar el paso, tal como si me encontrara en medio de una escena cuyo misterio merece que me tome todo el tiempo necesario para apreciarla.
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Salvatore Di Angelo escribió:El festival no llamaba la atención de Salvatore como en años anteriores. Los colores le parecían demasiado intensos, la algarabía exagerada y con maticez de farsa, como si tanta festividad no fuera mas que para tapar todos los males de la gente, que en el fondo continuaba siendo tan apática como siempre, pero se obligaban a montar una pasarela de emociones que ni siquiera soñaban poder rozar. Caminaba entre ellos preguntándose qué estaba mal con sus caras, debía dolerles mantener por tanto tiempo el gesto de la sonrisa. Sí, era cierto que, según los expertos, se usaban menos músculos para sonreír que para estar serio, pero congelar la expresión tenía que ser bastante rígido e incómodo. Se había apartado de sus padres, eran los pequeños quienes congeniaban mejor con ellos en este tipo de eventos, así que para Salvatore lo mejor era vagabundear sin su familia, y por suerte a ninguno de ellos les importaba demasiado a menos que lo necesitaran para algo.
No pasó mucho tiempo hasta que se encontró con un compañero de clases y juntos caminaron, buscando algo de comer para matar el tiempo. Era lo único que podía hacer, tratar de soportar hasta que llegara el momento de volver a la casa. Había cubierto su cupo de buena suerte e imaginaba que ese día no habría sorpresas agradables, su humor era pesarozo, perfecto para pasarlo a solas, sin embargo ahora tenía pegado a su sombra a aquél compañero.
A pesar de sus proyecciones negativas a futuro, resultó que la suerte sí estuvo de su lado. Algo pasaba a su alrededor, la gente comenzaba a caminar con rapidez, hablando en voz alta y con tensión. Lo notó específicamente cuando apareció el espíritu de su padre, dándole órdenes acerca de a dónde debía dirigirse para una pequeña reunión familiar. Fue el pretexto perfecto para deshacerse de la compañía que ya empezaba a cansarlo.
Se tomó su tiempo, el comportamiento de la gente con quien se topaba no hizo más que divertirlo, así que anduvo a paso lento ya que finalmente había algo interesante que mirar. Cuando ya sus pasos lo habían aproximado a la cabaña y vio desde lejos al pequeño grupo, apresuró el paso, notando que el rostro de su madre tenía demasiado carmín. Básicamente ignoró al resto ya que la herida era María, y hasta donde sabía nadie más tenía un problema. -¿Quién te hizo eso?- preguntó con mala cara, como si fuera culpa de su madre el estar sangrando. Y probablemente lo era, nunca se sabe.

Maria G. Di Angelo escribió:El dolor de mi nariz comienza a aumentar y puedo saborear mi propia sangre, por lo que escupo saliva sanguinólea, haciendo todo mucho más escandaloso de lo que realmente es. Al momento de toser, la sangre que dejo salir se queda pegada en el aire, o eso parece pero en realidad es que se se ha pegado a la barrera invisible que nos separa. Pongo la mano para asegurarme que no puedo tocar a Hades; o a John quien llega, seguido de su noviecita, que está de mi lado. La miro mal por un momento, aunque puede que no se haya notado con mi cara sangrienta. Bianca y Salvatore están de mi lado, pero mi hija hace una observación importante. Benedict aparece a mi lado, como si supiera que lo necesito y lo miro fijamente. - Nico. - la palabra sale de mi boca con voz pastosa y un poco más de sangre que cubro enseguida con un pañuelo, hago una mueca pues me ha dolido la nariz y mi fantasma personal ya se ha desaparecido a buscar a mi hijo faltante. - Estoy bien. - le digo a Bianca antes de imitar a mi esposo, poniendo mi mano sobre la barrera invisible. La otra sujeta el pañuelo contra mi nariz sangrante, que empieza a punzar. Seguramente me la he roto. - ¿Qué es esto? - le pregunto a Hades, con un tono de preocupación que es notorio. Salvatore también se perturba por mi estado y lo miro fijamente. - Esto. - le doy un golpecito a la barrera antes de suspirar. - ¿Quieres practicar el Episkey? - mi pregunta va mirando sus ojos ya que es el mayor de mis críos y quien está de mi lado, así que básicamente es la persona en quien más confío para curarme.

Maria G. Di Angelo

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